Vergüenza es lo que siento después de ver las imágenes del sábado 11 de mayo. Vergüenza es lo que debería sentir cualquier ser humano.
Para analizar apropiadamente estos hechos, hace falta empezar por el principio, para entender la raíz del problema y no quedarse en la superficie, como tantos comentarios que he visto, de un lado y del otro. Pero aunque hayan pasado unos días el tema no se puede meter en el closet y pretender que no ha pasado nada
Cuba no es la misma
Cuba es un país machista, como la inmensa mayoría del mundo, pero Cuba no es un infierno. En lo que va de siglo ha habido muchísimo avance con respecto a la visibilidad y el respeto de la comunidad LGBT (bajo estas siglas entiéndase el resto, es que cada día le suman más), más que en el medio siglo anterior. Un lado tratando de esconder los errores bajo la alfombra, el otro centrándose en la UMAP y la parametración; un lado obviando el dolor provocado, el otro sin reconocer que hasta 1972 la homosexualidad era considerada una enfermedad mental y que como tal se actuaba.
El avance es innegable, quien lo hace es un tonto o un mal intencionado, o ambas. La labor del CENESEX bajo la dirección de Mariela Castro Espín es significativa, procurando seguridad e inclusión a los grupos no heterosexuales. Solo una persona con sus apellidos, del más alto abolengo revolucionario, pudo haber encabezado una cruzada educativa chocando con instituciones y mentalidades sin que siguiera los pasos de Kafunga o fuera tachada de “poco confiable´´. Pero estos mismos apellidos le han ganado las más feroces críticas a cualquier declaración, twit o acto a los que les importa más el continente que el contenido.
En la constitución recientemente aprobada, en su anteproyecto contemplaba el artículo 68, que posibilitaba el matrimonio homosexual. Era el artículo más polémico por mucho. Hubo una fuerte campaña por la opción del No ante el referéndum, buena parte centrada en la oposición de este artículo. Este mismo escribidor fue testigo de los llamados a la defensa de la “familia original´´. Llamados encabezados por grupos religiosos de diferentes denominaciones. Incluso aquí cometamos una marcha por parte de la Iglesia en la que esperaban reunir “10 000 participantes (sic), información que no aun viniendo de personas en las que confiamos no pudimos verificar de manera independiente, y que no contaba con autorización para su realización.
Ante esta situación, y la posibilidad real de perder buena parte de los votos del Sí, se le halló una formulación ambigua dejando su interpretación para un futuro código de familia que debe concretarse en un lapso de un año.
La conga de la discordia
Pero el mundo sigue andando, y las personas volvieron a su rutina, olvidándose de la algarabía del 68. Y la rutina contaba (y cuenta) con la jornada contra la homofobia, cuya acción más visible es la conga de la diversidad, la versión cubana de la marcha por el orgullo gay. Pero se suspendió. Y empezó. Y se formó.
La suspensión en una escueta nota del CENESEX alegaba la situación interna, y el contexto internacional como excusas. Y ahora les pido a mis lectores que me permitan ir analizando cada más a detalle a partir de este punto.
Particularmente creo que la opción de suspender la conga fue el miedo a la reacción de las instituciones religiosas, que han aumentado su feligresía y el poder de convocatoria; y que se pudiera utilizar para otros fines que no tenían nada que ver con su idea de inclusión sexual. No creo que haya sido la falta de presupuesto (cuanto puede costar esta marcha), más aun cuando a la misma hora fue convocada una fiesta con todas las de la ley; y la comparación con la del 27 de enero y la del 1ero de mayo no tiene razón de ser. Lo del contexto internacional no me lo trago, que alguien me explique cómo los gays machando por 23 afectan a Venezuela o interesa para aplicar la Ley Helms-Burton.
Ante esta situación ocurrió lo previsible. La comunidad LGBT decidió seguir haciendo lo que durante años habían hecho, marchar. Y el CENESEX, en la voz de su directora dijo que esa marcha estaba organizada desde Miami y Matanzas imponiendo su propia agenda. Estas declaraciones parecían hechas a la ligera, sobre todo la parte de Matanzas, que ahora se convertía en un foco de “contrarrevolución organizadora de marchas“ de improviso. Pero varios elementos parecían darle la razón a Castro Espín. El traslado del habitual recorrido por la avenida 23 hacia el Prado. Si la idea era conservar una tradición, lo lógico era hacerla en el lugar tradicional, y no el ultra turístico con hoteles lujosos e imágenes de postales del área de Prado. Unido a información de primera mano a la que tuvo acceso este blog de forma totalmente fortuita que indican que fue organizada por grupos con su propia agenda. Pero el gran error de Mariela Castro fue no presentar pruebas que sustentaran sus palabras, pruebas que por su nivel de acceso a información sensible debe contar.
Y así se reunieron cerca de 300 personas en los inicios del Prado mara realizar la marcha, marcha que no contaba con los permisos para su realización. Aquí es preciso decir que los mecanismos para logar autorización no están nada claros, y la persona que autorizó una marcha por el bienestar animal que no contaba con respaldo oficial fue cesado de su cargo por causas aún sin esclarecer. Cerca de la mitad de las personas presentes eran periodistas, según varios participantes, lo cual ya levanta ciertas suspicacias. Y la marcha transcurrió con cierta tranquilidad hasta a la altura de malecón, donde ocurrió lo que no debía haber ocurrido. No dejar que cruzaran malecón, una avenida mucho más amplia y difícil de controlar fue el detonante para unas imágenes que le dieron la vuelta al mundo en menos de 80 minutos. Fuerzas del orden vestidas de civil comenzaron a arrestar a varios de los participantes que eran algunos de los más reconocidos opositores al gobierno. Aquí es preciso decir que también resulta muy sospechoso que figuras opositoras, de poco activismo por los derechos de las personas sexo diversas, hayan sido ahora los cabecillas de esta manifestación.

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Y en este momento del articulo íbamos a presentar nuestras conclusiones, pero la eterna procastinación de este autor le permitió ser testigo de otro hechos que de cierta forma están enlazados con los anteriores, y fue el “twitazo“ del pasado 1ro de junio con la etiqueta #BajenLosPreciosDelInternet. Y digo twitazo con recelo, porque no llego siquiera a 10k de twits. Esta acción surgió en un grupo que tiene el objetivo decidido de provocar un cambio de gobierno en el país. Para esto, y como una de sus acciones, propusieron usar un tema con el cual está de acuerdo la mayoría de la población, como es bajar los precios del Internet, para crear una masa crítica que responda a su agenda aun sin saberlo y bajo la idea de que están actuando de forma apolítica, tal como sucedió el 11 de mayo. Ante el desconocimiento de las autoridades sobre quienes fueron los creadores de la etiqueta y poca valentía de estos para decirlo públicamente, recurrieron a la fábula de Fuenteovejuna. Pero nada de “todos a una´´, fueron unos tratando de manipularlos a todos
Dicho lo anterior, y siendo innecesario alargar este post, presentaremos nuestras conclusión.
Los espacios ganados por las instituciones gubernamentales, Como el CENESEX, no deben abandonarse a la ligera, menos con escusas tan débiles como “él contexto internacional´´, y si lo van a hacer, presenten pruebas. No se debe caer en la inocencia de creer que cualquier manifestación o reclamo justo no puede ser manipulado, pues los 2 ejemplos aquí presentados evidencian que dejar la organización y cobertura de estos hechos al libre albedrio, solo supone un espacio más para organizaciones con su propia agenda opositora. Hay que educar más a la ciudadanía, y no pretender que todos los participantes comulgaban con los planes ocultos, algunos fueron convencidos con la idea primigenia sin saber nada de lo que se cocía tras bastidores. Es preciso definir los mecanismo y la promulgación de una ley que respalde el derecho de manifestación, pues la marcha ciertamente era ilegal (no contaba con permisos) y la actuación de un órgano represivo como la policía (lectores, no se dejen engañar, la policía es un órgano represivo donde quera que exista) fue, gústenos o no, dentro de los márgenes legales, que no necesariamente justos. Pero no quita que sienta vergüenza, vergüenza de las autoridades que actuaron burdamente, de los que manipularon una causa justa para lograr objetivos personales, de la actuación de la policía, de la prensa cubana que no hizo nada de su papel.

Para contactar al autor: ustariz@nauta.cu

https://jovencuba.com/2019/05/14/las-calles-son-nuestras/
http://www.paquitoeldecuba.com/2019/05/13/la-marcha-lgbti-independiente-u-otra-herida-a-cicatrizar/
https://lapupilainsomne.wordpress.com/2019/05/13/lo-previsible-y-lo-ignorado-por-iroel-sanchez

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