Un equipo de Cuba irá a la Serie del Caribe, pero aunque lleve su nombre y vista su uniforme no será el equipo de Las tunas que se proclamó campeón hace unos días.
Del equipo que recibió el metal áureo en el stadium Sandino, solo van 14 peloteros, solo 9 iniciaron la temporada con ese equipo. De los 28 que irán al evento regional solo la mitad disfruto la victoria, en ningún caso la mitad hace la mayoría.
En Cuba, para bien y para mal, las reglas que aplican en otros lugares como la generalidad a veces no llegan ni a excepción. La implantación de equipos provinciales, con dinámicas totalmente lejanas a los “clubes´´ de beisbol del área, hace que no podamos entender la Serie Nacional como se entiende el resto de las ligas caribeñas. Porque aunque es prácticamente el mismo nivel de beisbol, la forma en que se entiende la contratación, aunque los peloteros cubanos son profesionales, es totalmente diferente.
Pero ese no es el objetivo de este post. El objetivo es tratar de demostrar por qué Pablo Civil debería sentir vergüenza de haber hecho ese equipo, porque si incluso él no lo hizo, es el director, y debería responderle a los aficionados tuneros que esperaban ver a su equipo en la Serie del Caribe y a los peloteros que iniciaron el 8 de agosto el campeonato bajo su mando y hoy verán el torneo desde su casa.
Ya hablamos de los números, simples y sencillos, solo 14 de 28. Pero como Jack, vayamos por partes.
Los problemas de conformación empiezan en el cuadro. Siete hombres para defender 4 parece demasiado, contando a Danel Castro que no jugara al campo. Pero lo que más resalta son las esquinas: ninguno de los que jugaron de regular en en 3B y 1B en los play off está en el equipo, ni Denis Peña ni Yasiel Santoya están en la nómina. Pablo Civil pidió al inicialista como refuerzo para la final, ahora lo deja en cuba. Entonces, ¿lo utilizo para ganar y ahora que ganó lo deja? ¿Si la próxima temporada lo pide de refuerzo, quién cree que se entregará por la camiseta de los Leñadores? ¿Acaso lo podríamos juzgar por eso, cuando ya lo hizo una vez y de nada sirvió?
Pero resalta más la injusticia en el caso del antesalista. Denis Peña pasó de ser un desconocido jugar de cambio a titular en el mayor éxito del beisbol tunero. De los jugadores de infield era el único que empezó el campeonato con ese equipo. Entonces, ¿de qué sirve ser titular y ganarte el puesto bajo el SOL (y en el caso cubano, es SOL con mayúsculas) si no vas a representar a tu provincia en el único evento internacional al que puede ir?
Y los jardines no se quedan atrás en cuanto a problemas. Para 3 posiciones llevan 6 hombres. Y los 3 extras que llevan son deficientes a la defensa, y en el caso de Yurién Vizcaíno es realmente malo. Y además llevan a Frederich Cepeda. ¿Hasta cuándo con Cepeda? Ya vio sus mejores momentos, el tiempo no pasa por gusto; solo él, la comisión nacional y los que viven sin saber beisbol no lo han visto.
Ya en este blog hablamos del caso Despaigne y de los otros contratados en Japón. Excepto Colás y Ariel Martínez (que no lo pudo hacer por un accidente) todos decidieron no jugar el campeonato nacional porque estaban cansados, ninguno hizo un swing ni tiro una pelota. ¿Realmente estaban cansados o no querían jugar? Lo que puedo inferir, incluso dándoles el beneficio de la duda es que estaban cansados sí, pero ahora que pueden jugar en un torneo con mucha más remuneración que la Serie Nacional, ¡oh, milagro!, se les pasó el cansancio. Con contratos millonarios, ocupan el lugar de un hombre que posiblemente nunca integre el equipo Cuba, con el oasis económico que representa. En declaraciones, tanto Moinelo como Despaigne han dicho que nos están al 100%, y que llevan entrenado no más de 20 días, incluso Despaigne publicó una foto con un yeso a finales de año. Lamento decirlo, pero ellos no son Mike Trout ni los mejores peloteros del mundo.
El espíritu de ganar a toda costa y todo costo los ciega. Como dijo un periodista cubano “tal vez sea el mejor equipo, pero no es el más justo´´. No hace ni medio año, Cuba presento un equipo superior a este a unos Juegos Centroamericanos de menor calidad que la que ahora se enfrenta, y no ganó. Un equipo no es solo poner piezas unas al lado de la otra, tienen que encajar y funcionar.
Y casi de despedida, como quien no quieres las cosas les llamo la atención sobre un tema. En el equipo no falto Pable Alberto Civil, hijo del director, lanzador para nada excepcional, que apenas trabajo en la final. Si eso no es nepotismo, que venga Dios y lo vea.
Para contactar al autor: ustariz@nauta.cu

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