Estos son mis principios,

Si no le gusta tengo otros

G.M.

A mi amigo Damián sus padres le dieron uso principios al nacer. Él no los escogió, a él no les gustan esos principios pero vive acorde a ellos y es infeliz.

Ese es el la primera variable del algoritmo de la infelicidad.

Los principios que le legaron sus padres son los que debieran darle siempre a sus hijos: no robaras, no mataras y no mentiras. Y el día que salió de su casa se dio cuenta de que muchos lo predicaban, pocos los admiraban y menos lo cumplían. Y ese mismo día se dio cuenta que podría ser infeliz, y que sus padres lo habían engañado.

Y no es que él quiera mentir o robar, menos matar; pero el sistema no lo premia como debería. Los mentirosos y ladrones duermen bien, y la cama de él está bajo un techo agrietado. Y el día que se dio cuenta que no podría arreglar el techo fue el día que se dio cuenta que era infeliz.

Él no sabe admirar sus principios, y no tiene el suficiente valor para cambiarlos, por eso en buena parte se merece ser infeliz. Si no puedes vivir contigo mismo, si puedes estar en paz contigo mismo, vas por el camino de asesinar la felicidad.

Por eso el tienen que escoger unos principios que les satisfagan y llevarlo hasta los finales. No importan si son criticables y criticados. Tienen que ser los tuyo, permitirte dormir bien, y si te hace feliz, debajo de un techo nuevo.

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