Crónicas de un viaje. Día Cero

“La vida es del cará´´. Eso lo dice mi papá, y tiene toda la razón, la vida es de cará. ¿Cómo iba yo a saber que el mismo día que casi me separo de mi novia iba a empezar a construir un viaje al otro lado del país?turquino

Y es que las casualidades han marcado toda la relación con mi novia, tantas que merecerían un libro (y estamos trabajando en eso, ¿verdad Lyta?). Como esa madrugada que yo tenía mucho sueño pero ella quería hablar, y solo por complacerla, hablamos casi 3 horas. Y nació allí una idea dicha la vuelo, idea que significaba mucho, pero con nada en el mundo material, solo un post de este blog. Pero esa idea revoloteaba, no murió. Entonces, ante la posibilidad real de perderla, la dije ante mis amigos. Pero las cosas pasan sin uno esperarlo, y mis amigos abrazaron la idea como si fuera de ellos, y yo seguí con mi novia.

Cierto que el Turquino no es el Everest, ni siquiera el Kilimanjaro sin sus nieves. Pero en Cuba todo es más grande, para bien o para mal. Todo cuesta el doble de trabajo, el triple de esfuerzo; y por más que uno se prepare, nada sale como se espera. Porque aunque Cuba sea la llave del Golfo, parece estar del otro lado de la cerradura. Casi habita en su propia galaxia, dando vueltas sobre sí misma, cual si fuera su propio Sol.

¿Cómo imaginar que para sacar alojamiento tendríamos que haber hecho la cola durante 3 meses antes de siquiera haber tenido la idea? ¿Cómo saber que en temporada alta, además, no hay reservaciones con tiempo de antelación? Suerte que a Masiel cuando se le mete una idea entre ceja y ceja no ceja. Y en la mañana siguiente ya comenzaba a hacer gestiones.

Y así comenzaba nuestro futuro viaje, fruto de una conversación hecha post, de una idea lanzada en medio del temor a la perdida, acompañado de mi novia y de unos amigos que abrazaron la empresa como si fuera suya.

Y es en ese momento que te das cuenta que vives en un país del Tercer Mundo, a veces con déjà vu del Cuarto, donde la conectividad es una ilusión, y muchas veces el salario es simbólico. Llamando a cuanta persona uno crea que te pueda ayudar, buscando mil variantes que duran 3 horas antes de caer. Tratando de tener unas vacaciones decentes, de hacer algo diferente antes que la vida dé demasiadas vueltas y nos aleje de nuestros amigos, antes que nos compliquemos demasiado.

Pero en esta Isla todo es demasiado grande, para bien o para mal. Y una tía de una compañera de trabajo de la madre de uno de nosotros nos ofrece su alquiler a precio de familiar. Y tomamos el dinero del Sindicato para comprar los pasajes (dinero que ya repusimos, digo por si alguno de los sindicalizados lee esto). Y hablando la gente te entiende y te ofrece una mano.  Y seguimos con la ilusión de estar todos abrazados en la cima de este país. Verdad que la vida es del cará. Pero tratamos de pasarla bien con buena compañía.

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